
2026
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Esta serie, producida por Alianza Americas y Alerta Venezuela, reúne a especialistas para ofrecer un análisis riguroso, accesible y contextualizado de las transformaciones históricas, económicas y sociales del país.
A través de tres capítulos se exploran preguntas centrales: ¿cómo se originó la crisis?, ¿qué papel ha desempeñado el petróleo? y ¿cómo se vive hoy en Venezuela?
Puedes ver la grabación del evento aquí:
Capítulo I: Contexto histórico: De la democracia petrolera al proyecto bolivariano
En el primer capítulo conversamos con el historiador Miguel Tinker Salas, profesor de la Universidad de Pomona y autor de El legado que perdura: cultura, política y sociedad en Venezuela, sobre las raíces históricas de la crisis venezolana, desde la irrupción del petróleo a principios del siglo XX hasta el momento actual.
El historiador examinó las raíces históricas de la crisis venezolana y cómo el descubrimiento petrolero de 1922 transformó radicalmente al país: Venezuela pasó de ser un exportador de cacao y café a convertirse, en 1928, en el principal exportador de petróleo del mundo, un giro que le dio la espalda a América Latina y la orientó hacia Estados Unidos e Inglaterra.
Bajo la dictadura de Gómez, el Estado moderno se formó en paralelo a la industria petrolera, y el petróleo adquirió un valor estratégico militar que llevó a Estados Unidos a considerar a Venezuela como "piedra angular" de sus reservas durante la Segunda Guerra Mundial.
Tinker Salas desmonta la narrativa de Venezuela como "democracia excepcional", explicando que este relato fue construido tanto por intereses estadounidenses que, tras la revolución cubana, promovieron a Venezuela como vitrina regional, como por élites nacionales que confundieron sus experiencias minoritarias de clase media con la realidad del país. El pacto de punto fijo de 1958, si bien resolvió disputas entre partidos, excluyó a la izquierda y no abordó la pobreza, la desigualdad ni el racismo.
Los campos petroleros funcionaron como laboratorios sociales que forjaron una identidad de clase media alineada con el modelo norteamericano. La riqueza petrolera generó ciclos de auge y caída; la "Venezuela saudita" de los 70 acumuló 30,000 millones de dólares en deuda externa en solo tres años, y una corrupción que tocó a todos los presidentes del periodo.
Este modelo insostenible estalló con el Caracazo de 1989, que abrió el camino a la elección democrática de Hugo Chávez en 1998 como representante de un movimiento multiclasista y multirracial que la narrativa opositora ha intentado reducir a una simple aberración.
La conversación también aborda la nacionalización petrolera, compensada al 100% en 1976 y negociada con asesoría estadounidense a partir de la ley de 1943, la elección de Maduro como sucesor en un contexto de hiperpresidencialismo chavista, y el impacto combinado del desplome de los precios petroleros, las sanciones y la mala gestión, que provocaron una caída del PIB superior al 70% y la emigración de más de 7 millones de venezolanos. Tinker Salas concluye advirtiendo que Venezuela vive hoy una "transición tutelada", en la que las decisiones se toman en Washington, y que cualquier futuro viable requiere recuperar la soberanía nacional, reconciliar las diversas perspectivas del país y abordar las tensiones estructurales que lo han marcado desde su fundación.
Capítulo II: Economía ¿Beneficia realmente el petróleo a las familias venezolanas?
En este capítulo, el economista Francisco Rodríguez, investigador senior del Centro de Investigación en Economía y Política, profesor de la Universidad de Denver y fundador de Oil for Venezuela, analiza las causas profundas del colapso económico venezolano.
La conversación desmonta explicaciones simplistas para examinar cómo un país que llegó a estar entre los 25 más ricos del mundo, con un ingreso per cápita cercano al del Reino Unido en los años 70, sufrió la mayor contracción económica registrada fuera de un conflicto bélico, cayendo a niveles de ingreso de 1938.
Rodríguez explica el fenómeno de la "enfermedad holandesa" que, argumenta, debería llamarse "enfermedad venezolana" y por qué el consenso nacional de "sembrar el petróleo" nunca se materializó: el Estado venezolano, que nunca tuvo que legitimarse cobrando impuestos a la sociedad, careció de la autonomía y de la capacidad técnica para invertir productivamente y diversificar la economía.
Con datos y gráficos, Rodríguez demuestra una fuerte correlación entre los ingresos petroleros, el PIB per cápita y la reducción de la pobreza, lo que desafía la narrativa de que la riqueza petrolera nunca ha beneficiado a la población. A la vez, ofrece un análisis matizado sobre el impacto de las sanciones estadounidenses: si bien la crisis comenzó antes de 2017 con el desplome de los precios del petróleo, fue precisamente cuando estos precios se recuperaban que la producción petrolera se desplomó, la tasa de caída pasó de 1% a 3% mensual tras las sanciones financieras de 2017, con caídas adicionales del 30% y 40% tras las sanciones petroleras de 2019 y las secundarias de 2020.
Su conclusión: las sanciones explican aproximadamente la mitad del colapso del PIB venezolano, y por eso, el levantamiento de las sanciones genera ahora expectativas de crecimiento a dos dígitos.
De cara al futuro, Rodríguez argumenta que la recuperación económica no puede desvincularse de la política. Venezuela necesita inversión privada extranjera para reactivar su sector petrolero; la empresa estatal está quebrada y no puede endeudarse, pero la polarización política disuade a los inversionistas, como ilustra la advertencia del CEO de ExxonMobil: "en ese país ya nos han expropiado dos veces" (en 1976 y 2007, bajo gobiernos de signo opuesto). La estabilidad que requiere la inversión solo puede lograrse mediante amplios acuerdos políticos que incluyan a todos los sectores, incluida la oposición.
Capítulo III: colectivos y penetración del chavismo en la sociedad "Desafíos y rupturas del tejido social"
En conversación con la socióloga Verónica Zubillaga, este capítulo analiza el origen y la evolución de los colectivos armados en Venezuela.
La conversación traza su trayectoria desde organizaciones vecinales de autodefensa en los años 80, herederas de la tradición guerrillera de izquierda, hasta convertirse en actores centrales del control territorial y de la represión política. El golpe de Estado de 2002 marcó un punto de inflexión al instalar la doctrina de una "revolución pacífica pero armada", y la transición de Chávez a Maduro profundizó su rol: sin carisma, sin recursos petroleros y con su legitimidad cuestionada, Maduro pasó a depender de estos grupos como piezas clave de la coerción.
A partir de su trabajo etnográfico, Zubillaga distingue modelos muy distintos de colectivos: desde La Piedrita, con raíces ideológicas y orientación social real, hasta grupos oportunistas como Tres Raíces, dedicados al lucro y la reventa de alimentos en plena emergencia humanitaria.
Todos operan en una zona gris entre la formalidad estatal y la informalidad, y su presencia impone lo que la socióloga llama un "despotismo armado" que penetra en la vida cotidiana de las comunidades, generando relaciones que oscilan entre la dependencia clientelar y un miedo profundo que, especialmente desde 2024, impide a los vecinos incluso comunicarse por teléfono.
De cara al futuro, la conversación alerta sobre el riesgo de una normalización que combine apertura económica con la prolongación del aparato represivo y subraya la necesidad de procesos de justicia transicional, inspirados en la experiencia colombiana, que aborden tanto a los colectivos como las matanzas sistemáticas de las fuerzas del orden.
Se destaca, además, que la Misión de Determinación de Hechos de la ONU está produciendo un informe específico sobre colectivos como insumo para la Corte Penal Internacional, y que las investigaciones de campo ya anticipaban el riesgo de conflicto armado en cualquier transición política.
Comprender la complejidad de Venezuela es un paso clave para promover respuestas más justas y sostenibles ante su crisis.
Desde Alianza Americas, seguimos comprometidos con generar información accesible y análisis rigurosos que fortalezcan el trabajo de organizaciones, comunidades y personas interesadas en la región.
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